Actualizaciones de redes / Santiago, Chile / 2021-08-04

CHILE ENCABEZA LA ACCIÓN EN PRO DEL AIRE LIMPIO:

Desde que se asoció a la Coalición Clima y Aire Limpio, Chile ha ampliado su flota de autobuses eléctricos, ha aplicado impuestos sobre los contaminantes locales y se ha comprometido a reducir las emisiones de carbono negro

Santiago, Chile
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El Gobierno de Chile adquirió un compromiso audaz en abril de 2020: recortar sus niveles de carbono negro en una cuarta parte antes de que finalice la década. La resolución se incluyó en la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) revisada de Chile, en la que también se afirmaba que las emisiones de gases de efecto invernadero del país alcanzarán su punto máximo para 2025. Agregar el carbono negro a los compromisos relativos a los gases de efecto invernadero es un logro significativo que solo otros tres países han conseguido.

El carbono negro es una poderosa fuerza de cambio climático que solo permanece en la atmósfera durante unos días o semanas. Ello significa que reducirlo afectará rápidamente a la tasa de calentamiento mundial, un elemento crucial en la carrera por mantener los niveles por debajo de los 1.5 grados. También es un componente de la materia particulada fina (MP2.5), un contaminante tóxico del aire responsable de unos 7 millones de muertes prematuras a escala mundial cada año. Por consiguiente, reducirlo también es una prioridad de salud mundial.

Desde 2015, Chile ha trabajado en estrecha colaboración con la Coalición por el Clima y el Aire Limpio (CCAC) para integrar las medidas relativas al clima y al aire limpio. Es una estrategia que Chile ha encontrado particularmente eficaz, porque actuar en las dos cuestiones a la vez mejora los resultados de ambas y proporciona no solo beneficios futuros para el planeta sino también beneficios inmediatos para cada uno de sus ciudadanos.

«El cambio climático puede parecer realmente general y puede ser difícil que las personas vean las formas en que las afecta, pero cuando lo conectas con el aire limpio y su efecto directo en las personas (ves cómo afecta a los bebés, cómo afecta a las personas mayores, puedes ver la contaminación en el aire) y proporcionas un objetivo concreto para mejorarlo. entonces realmente puedes convencer a la gente,» dijo María Carolina Urmeneta Labarca, jefa de la Oficina de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente de Chile.

El Ministerio de Medio Ambiente y la empresa eléctrica Saesa, presentes en la puesta en marcha de un sistema de calefacción eléctrica en una escuela de Osorno. Imagen: Ministro de Medio Ambiente de Chile

Las contribuciones de Chile a las emisiones mundiales son pequeñas, pero el país afronta algunas de las peores repercusiones y cumple siete de los nueve criterios de la CMNUCC relativos a la vulnerabilidad ante el cambio climáticoEn Chile, la contaminación atmosférica provoca cada año 4,000 muertes prematuras (más de un tercio de las muertes por enfermedades respiratorias), principalmente por los altos niveles de materia particulada fina arrojada al aire por los vehículos y por la quema de leña para calentar y cocinar.

«La contaminación del aire pone un rostro humano al cambio climático,» dijo Marcelo Mena Carrasco, exministro de Medio Ambiente de Chile, quien, siendo copresidente de la CCAC, puso en marcha gran parte de las medidas de Chile.

En su opinión, mostrar los claros beneficios para el desarrollo que tienen las medidas climáticas y de aire limpio y cómo pueden ayudar a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible aumentará el apoyo que presten a este trabajo los políticos y los dirigentes de la industria.

«La contaminación del aire permite observar el cambio climático a través de los ojos del mundo en desarrollo. Muchos piensan que la lucha contra el cambio climático tiene que ver con los paneles solares y los automóviles eléctricos, pero en realidad se trata de la pobreza energética y la falta de electrificación,» dijo Mena. «Hemos de mostrar a la gente que esta agenda para combatir el cambio climático nos permite aumentar la electrificación de la calefacción y el transporte y el número de personas conectadas, que sacará los combustibles sucios de nuestros hogares, y que ayudará a detener los profundos efectos negativos en la salud de las mujeres que tiene el uso del fuego del hogar para cocinar en el interior dentro de los domicilios.»

La neutralidad de emisiones de carbono

de Chile aumentaría la electrificación del transporte terrestre, del 2% en 2020 al 61% en 2050, y llevaría la de la industria del 23% al 38% en ese mismo intervalo temporal.

Los políticos y los dirigentes de la industria se inclinaron en favor de prestar apoyo a las medidas porque la inversión inicial en la mitigación de los contaminantes climáticos de vida corta se amortiza a sí misma a largo plazo con los ahorros en atención médica y el impulso que recibe el desarrollo.

Marcelo Mena Carrasco
Marcelo Mena Carrasco, exministro de Medio Ambiente de Chile, quien, siendo copresidente de la CCAC, puso en marcha gran parte de las medidas de Chile.

«Este trabajo es costoeficaz para Chile porque supone una oportunidad. Tenemos una gran oportunidad para crecer, mejorar la calidad de vida y disponer de buenas oportunidades económicas,» dijo Urmeneta. «Se precisan inversiones, por supuesto, pero el ahorro va a ser mucho mayor que si meramente seguimos haciendo como hasta ahora. Ese fue realmente un mensaje clave.»

Las investigaciones han constatado que el costo marginal de reducir las emisiones de carbono en Chile disminuiría si se adoptan medidas contra la contaminación del aire. Se trata de intervenciones como aumentar el número de vehículos eléctricos y mejorar la calefacción y la refrigeración en los hogares. De hecho, los beneficios económicos y sociales de la mejora de la calefacción y la refrigeración de los hogares ahorrarían más de $ 1,000 por tonelada de CO2 reducida.

Actuar a un mismo tiempo sobre el clima y el aire limpio también multiplica los beneficios sociales. Las investigaciones muestran que los beneficios para los chilenos, como la electrificación y la mejora de la salud, podrían multiplicarse por cinco si se integran esas medidas.

Esos argumentos ayudaron a justificar la adopción de medidas, pero el país también necesitaba datos y pruebas para decidir con confianza a qué sectores debían dirigirse, o responder a preguntas tales como ¿qué sectores emiten la mayor cantidad de carbono negro? ¿Cuánto podría reducir de manera realista cada sector? ¿Qué acciones ofrecerían los mayores beneficios?

«Teníamos una agenda muy ambiciosa en materia de contaminación atmosférica, pero teníamos limitaciones en cuanto a la información necesaria para cumplir realmente ese mandato,» dijo Mena. «La CCAC fue realmente fundamental para aumentar nuestra capacidad de elaborar inventarios de emisiones de carbono negro y medidas de mitigación, y para ayudarnos a reconocer las sinergias en las políticas que limpian el aire y a la vez reducen el cambio climático.»

La CCAC ayudó a Chile a especificar las áreas prioritarias de mayor impacto. Se trataba de elaborar reglamentos para el transporte público y privado, trabajar con las comunidades para mejorar la eficiencia energética de los hogares, y establecer normas de emisiones y calidad del aire para los principales emisores industriales.

Mena dice que parte del conocimiento institucional sobre diversas formas simples y rentables de reducir las emisiones, desde cómo la producción de hornos de ladrillos más limpios aumenta la productividad y crea un producto de mejor calidad al tiempo que reduce la contaminación, hasta los filtros simples que se pueden instalar en los vehículos pesados para reducir drásticamente sus emisiones, se debe al apoyo de la CCAC.

«La CCAC puso este tema en los niveles más altos de la agenda, de ahí que cuando nos dirigimos a políticos o dirigentes de la industria para que se adopten medidas sobre los contaminantes climáticos de vida corta, lo ven razonable y están dispuestos a escuchar, porque la CCAC ya ha comenzado esa conversación,» dijo Urmeneta. «Nos ayudaron a elaborar los estudios y obtener la información que necesitábamos para nuestra CDN revisada, y esa combinación es la razón de que se haya logrado este compromiso.»

Flota de buses eléctricos de Santiago
Flota de autobuses eléctricos de Santiago

Todo este trabajo ha catalizado la realización de importantes progresos, en particular la aplicación de una serie de impuestos a la contaminación que abarcan la contaminación atmosférica y el cambio climático. En concreto, se trata de un proyecto de Ley de Reforma Tributaria de 2017 que grava por tonelada de dióxido de carbono equivalente y un impuesto local a la contaminación que grava los contaminantes locales en función de la cantidad de daño ambiental que causan, y un impuesto al automóvil basado en las emisiones previstas de cada automóvil. En conjunto, estos impuestos han reducido las emisiones de materia particulada en un 80% en el sector eléctrico y en un 95% en el sector agroindustrial.

La capital de Chile, Santiago, también ha sido un líder emblemático de BreatheLife, una campaña de la CCAC que integra la salud pública y el cambio climático para reducir la contaminación del aire y promover los objetivos de desarrollo. El programa Santiago Respira ha actualizado los sistemas de calefacción de la ciudad, la flota de transporte público y la gestión de los desechos sanitarios. Fruto de estas actividades, y de otros 14 programas de lucha contra la contaminación, se han registrado 500,000 visitas menos a los servicios de urgencias del país, una disminución del 17%.

Chile también es un pionero regional en lo que respecta a las normas sobre emisiones de los vehículos. En 2018, Santiago se convirtió en la primera ciudad de América Latina que adoptaba las normas sobre emisiones Euro VI en su sistema de transporte público, sentando con ello las bases para las flotas de autobuses eléctricos. En 2020 Santiago tenía más de 400 buses eléctricos y tiene previsto que para 2035 lo sea la totalidad de ellos. Como resultado de este trabajo, las emisiones de materia particulada en Santiago se redujeron en un 27.6%.

«Cuando eres un país en desarrollo, puede ser difícil ver el sentido de marcarse objetivos climáticos ambiciosos,» dijo Mena. «La mayoría de los países en desarrollo ven el cambio climático como algo causado por los grandes emisores y no creen que sus esfuerzos vayan a cambiar la situación.»

«Centrarse en la contaminación atmosférica es un discurso mucho más robusto, porque los países en desarrollo se reconocen mucho más en él. Un aire más limpio reduce la mortalidad prematura y aumenta inmediatamente la productividad. Al mismo tiempo, aprovecha sinergias que te permiten hacer cosas que de otra manera no habrías logrado si hubieras actuado sobre el clima y el aire limpio por separado.»