Promoviendo una nueva era de cooperación regional, una nueva declaración insta a tomar medidas urgentes y coordinadas para reducir la contaminación atmosférica y proteger la salud pública en América Latina y el Caribe. Segunda Conferencia Mundial de la OMS sobre contaminación del aire y salud En marzo de 2025, esta Iniciativa fortalece los vínculos entre la política de salud y la justicia ambiental en las Américas.
De los compromisos globales a la acción regional
Adelantado durante la Conferencia Latinoamericana de Calidad del Aire y Salud en Santiago de Chile en octubre pasado, el Declaración de Santiago sobre Aire Limpio y Justicia AmbientalEstablece una visión compartida que reconoce el aire limpio como un derecho humano fundamental y sitúa la salud en el centro de todas las políticas. Subraya que la contaminación atmosférica es un factor importante y prevenible de enfermedades no transmisibles y muerte prematura, que afecta especialmente a las poblaciones y comunidades vulnerables que ya enfrentan desigualdades sociales y ambientales.
Iniciado por el Colegio Médico de Chile y conectar Sociedad Internacional de Médicos para el Medio Ambiente (ISDE), con el respaldo de la Organización Panamericana de la Salud Con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud y varios socios internacionales, la Declaración traduce la evidencia científica y los compromisos en un sólido marco regional de acción. Aboga por la integración de la salud ambiental en primeros auxilios, mecanismos de seguimiento más sólidos y una toma de decisiones participativa y basada en la evidencia en todos los sectores, incluido el papel del personal de salud pública.
Prioridades para proteger la salud
Entre sus objetivos estratégicos se encuentran la reducción de la contaminación atmosférica antropogénica en consonancia con Hoja de ruta actualizada de la OMS para una mejor respuesta mundial a los efectos adversos de la contaminación del aire para la salud; proteger los ecosistemas para salvaguardar la salud y la resiliencia climática; incorporar la salud ambiental en políticas más allá del sector de la salud; fortalecer la creación de capacidad y la capacitación; mejorar la transparencia y el acceso a los datos ambientales y de salud; y establecer un Red Latinoamericana de Calidad del Aire y Salud Para conectar a expertos, académicos, sociedad civil y responsables políticos. La Declaración también insta a prestar atención urgente a las ciudades andinas de gran altitud, reconociendo que sus características geográficas y atmosféricas específicas intensifican los riesgos para la salud.
Implementación, coordinación y participación sostenida de la OMS
La Declaración está alineada estratégicamente con la Plan de Acción Sanitaria de Belém presentado en la COP30, cuya implementación será coordinada en colaboración con la Alianza para la Acción Transformadora sobre Clima y Salud (ATACH).En particular, su énfasis en la equidad sanitaria, la justicia climática y el liderazgo y la gobernanza en materia de clima y salud con participación social activa refleja las prioridades de dicho plan. En conjunto, estas iniciativas refuerzan la necesidad de enfoques centrados en las personas que integren la calidad del aire, la acción climática y el fortalecimiento de los sistemas de salud.
Se ha establecido un grupo de coordinación específico para apoyar la implementación de los objetivos de la Declaración. Este organismo promoverá sus principios, movilizará a las comunidades e instituciones, supervisará los avances y fomentará el diálogo continuo entre las partes interesadas.
Plan de Acción Regional de la OPS sobre Calidad del Aire y Salud para América Latina y el Caribe (2026-2031)
La OPS, en estrecha colaboración con los Ministerios de Salud de las Américas, logró avances significativos en el desarrollo conjunto de la Plan de Acción Regional sobre Calidad del Aire y Salud para América Latina y el Caribe (2026-2031), con la visión de posicionar a la región como líder en acciones de aire limpio, protegiendo la salud y el bienestar de la población, particularmente de las comunidades más vulnerables.
El Plan establece prioridades para fortalecer el liderazgo del sector salud; mejorar los sistemas de monitoreo y datos; impulsar políticas integradas; promover la concientización, la comunicación y la participación; y lograr financiación sostenible y cooperación regional. Además, está alineado con la respuesta mundial de la OMS, que incluye el objetivo voluntario de reducir la mortalidad atribuible a la contaminación atmosférica antropogénica en un 50% para 2040 (valor de referencia: 2015).
Avanzando
La Declaración de Santiago de Chile se basa en la larga trayectoria de la OMS y la OPS en materia de calidad del aire, energía, cambio climático y salud, ayudando a los países a traducir sus compromisos globales en acciones concretas. Al reconocer el aire limpio como una prioridad de salud pública y una cuestión de justicia ambiental, la Declaración insta a la acción colectiva y a tomar medidas decisivas para proteger la salud de las personas y el planeta.